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martes, 21 de marzo de 2023

Crónicas misioneras. Oriente venezolano mediados del siglo XVII y principio del XVIII a través del Tomo 40 de la Serie de Traslados, Archivo General de la Nación.

 


La Conquista del oriente venezolano


Toda construcción de conocimiento histórico depende de dos elementos fundamentales, a saber: las fuentes que muestran los datos que se necesitan para reconstruir un hecho, procesos históricos, grandes acontecimientos, etc., y por otro lado, la interpretación de estos datos recabados a lo largo del proceso interpretativo.

Tomando en cuenta las ideas anteriores, la lectura del Tomo 41 del archivo de la serie de Traslados, en el Archivo General de la Nación, puede aportar diferentes luces sobre la situación de poblamiento y evangelización de los misioneros capuchinos, en la parte oriental del territorio venezolano entre mediados del siglo XVII y primeros años del siglo XVIII. 

Este tomo está compuesto del trabajo informativo que debía entregarse al Obispo de Puerto Rico, quien había sido encomendado por la Corona a informar la situación de las poblaciones de gran parte del territorio del oriente de Venezuela, enfocándose principalmente en el trabajo clerical de las parroquias, la acción de evangelización, situación de guerra con los indígenas, además del estado de los caminos, como es señalado en la primera parte del tomo número uno.



Conquista de América


Nosotros y Ellos

    En la lectura del diccionario de la Fundación Polar en el concepto de Historiografía, se puede ver una delimitación y otros elementos importantes a tomar en cuenta, para mejorar el estudio de la historia de la historiografía de Venezuela.

    En este sentido, nuestro tomo 41 de la sección de Traslados, entra en la clasificación de crónica regional, más específicamente la región oriental y fue llevada a cabo por los misioneros capuchinos, que la misma lectura del diccionario, los ubica en: Caracas, Sucre, Monagas, Maracaibo, Caroní, alto Orinoco, Rio Negro

    Uno de los elementos más comunes en el ser humano es la aplicación del juicio sobre los que son diferentes, esta actitud ha ayudado a preservar la herencia cultural ancestral y el sentimiento local o cultural de una sociedad, sin embargo, una complicación importante en este tipo de fuentes es el papel del prejuicio, ya nos advertía de esto la lectura del Diccionario Polar, luego de señalar cómo los misioneros percibían a los oficiales con quienes compartían el trabajo de conquista y poblamiento, nos dice:

“(…)es el prejuicio de Europa frente a América, y este prejuicio es característica notable entre los cronistas misioneros.(…)”.

 Este prejuicio es en gran medida el que hace la distinción entre pares y diferentes, los misioneros se diferencian no solo de los indígenas que comúnmente son vistos como bárbaros si no se someten a la religión católica, sino que igualmente, los oficiales españoles son parte del prejuicio, al ser separados en la crónica, los misioneros de los oficiales por sus malas prácticas: 

“(…) Por esta causa (los problemas para civilizar y evangelizar por el terreno, la belicosidad de los indígenas, pocos recursos por parte de los religiosos, etc), y los malos tratamientos, que malos cristianos hacen a los pobres indios se han malogrado grandes cosechas de almas. Pero Dios justo Juez, ha hecho varias veces castigos muy notables en los tales, para pena de uno y escarmientos de otros. (…)”.

          La cita anterior antecede el relato de la muerte de la familia de un oficial, cuyo relato reseña este hecho como corolario de una acción injusta contra los indios, de esta forma se pueden observar las dos caras de la acción de poblamiento, la militar y la misionera.

            Un ejemplo más puede observarse en cómo Dios castiga a quienes según el obispo, intrigaron contra los misioneros capuchinos en Cumaná en 1677, cuando fueron interceptados por un grupo de corsarios en su travesía a América (siendo luego destruidos por una poderosa tormenta), narrando cómo de esta forma, Dios puede frenar una injusticia contra sus fieles servidores.

.El papel de Dios en la historia es representado como se señala al comienzo como un Justo Juez, como sucedió por ejemplo cuando se narra el hecho de que Dios preservó el cuerpo de un misionero asesinado, en cuya casa se prendió fuego.

“(…) Ese desastrado fin tuvieron los miserables apóstatas de la fe, y sacrílegos homicidas.”

Finalmente, en el capítulo XX del expediente trabajado, se hace una descripción de la naturaleza, enfatizando los peligros en animales como culebras, tigres, frutos y peces, incluyendo y enfatizando la fertilidad de las tierras y la gran variedad de sus frutos9. Estas líneas tienen la finalidad como indica su autor de enseñar a quienes deseen internarse en estas tierras conociendo las costumbres, como su comportamiento sexual, sus creencias religiosas, sus iniciaciones, la manera de trabar amistad con estos grupos, para que con este conocimiento sepan comportarse y llevar a cabo sus fines evangelizadores y de buen gobierno.



jueves, 23 de febrero de 2023

Análisis simbólico del "Retrato de Bolívar Ecuestre", de José Hilarión Ibarra. 1827

 

Por: Leopoldo Ágreda Lovera.

En este primer anexo haremos un análisis de la simbología en la pintura de José Hilarión Ibarra “Retrato de Bolívar ecuestre”, tomando en cuenta que carecemos de informaciones directas del autor y del cuadro, apegándonos a lo observado en la pintura y el contexto histórico de la época en los años 1826 y 1827. Luego se mostrará la ficha técnica que contiene la información de la pieza en el Museo Bolivariano.

"Retrato de Bolívar Ecuestre", José Hilarión Ibarra.


Análisis iconográfico de la obra

“…Yo soy como el sol entre todos mis tenientes, que si brillan es por la luz que yo les presto…”. 

Simón Bolívar

El Libertador Simón Bolívar representó no solo la máxima autoridad dentro de la jerarquía militar o política; de igual manera, se distinguió por su grandeza moral e intelectual; dotes que no tenían ninguno de sus jefes contemporáneos que lo acompañaron en la guerra. (Solo el Gran Mariscal de Ayacucho, Antonio José de Sucre podría compararse a Bolívar en todas sus cualidades). 

Para los años 1816-1827, se pensaba que la sola presencia del Libertador podría enmendar la situación crítica en la que se encontraba Venezuela, tanto el gobierno del General Páez como el pueblo veían en él la panacea que acabaría con todos los males. Reconocimiento y aprecio en el pueblo con el que para ese entonces, no contaba el General José Antonio Páez.

Simón Bolívar en su condición de héroe máximo venezolano, fue elevada su figura al título de Libertador en 1813 posterior a la Campaña Admirable; sus gestas militares fueron más grandes que la de sus contemporáneos, incluyendo Napoleón Bonaparte,  quien fue el personaje militar más importante de la época; por esta razón, el retrato ecuestre presentado por José Hilarión Ibarra, pudo mostrar la grandeza del Libertador pintándolo de manera alegórica al cuadro de J. L. David “ Napoleón cruzando los Alpes”, siendo Simón Bolívar la figura más importante de Latinoamérica.


"Napoleón Cruzando los Alpes", J .L. David

Los elementos simbólicos, icnográficos  hallados en la pintura, refieren a las interpretaciones concluidas por la propia investigación en el conocimiento del contexto histórico de la época; no obstante, es necesario señalar que al tenerse pocos datos del pintor no podemos conjeturar que efectivamente era esto lo que estaba intentando representar, pero como señalamos más arriba el arte siempre está relacionado con la época y las condiciones de estas.   

Se tomarán en cuenta los diferentes elementos tomados de la pintura, a saber:

1-      El caballo

2-      El sol.

3-      El fondo nocturno y las columnas de nubes.

4-      La espada.

5-      La figura heroica del Libertador.

6-      Finalmente se mencionaran algunos datos referentes a la habilidad del pintor en el tema del retrato, lo cual, no es de extrañar, viniendo de la Escuela de los Landaeta, precursores del retrato en Venezuela: y su posible influencia del retrato de Bolívar hecho por el peruano José Gil de Castro de 1826.

La figura principal es el caballo blanco que junto al Libertador sosteniendo su espada, son el elemento central de la pintura; con respecto al caballo podríamos mencionar; citando el diccionario de iconografía y simbología de Federico Revilla, que “además de su papel fundamental en el desarrollo de la civilización es también parte del culto solar”, y por ello, la relación del caballo con el sol; veamos lo que dice Revilla en su diccionario:

“(…) El caballo es también animal solar. Es frecuente que se asocien los significados solar y mortuorio; el viaje del sol cuando se oculta, se equipara al viaje del alma en ultratumba (…), las numerosas representaciones de discos aislados o incluidos en conjuntos figurativos destinados a simbolizar el astro rey, así como la abundancia de fuentes arqueológicas y literarias en que el caballo aparece como animal consagrado al sol (…), hacen que la sola aparición de un caballo y un disco a su lado constituya argumento suficiente para pensar que se trate de un objeto relacionado con el culto solar”.

 Este elemento es muy interesante, porque, efectivamente en la pintura puede observarse un sol en el centro del caballo y la medalla del “Sol del Perú” en el pecho del Libertador, que podría interpretarse combinándolo con lo que afirma Juan Eduardo Cirlot en la superioridad militar, moral e intelectual del Libertador; cuando Cirlot menciona que el caballo también es un presagio de guerra,  pues estaba consagrado al dios romano Marte, de igual manera, le otorga al jinete un atributo de superioridad del que ciertamente no carecía el Libertador.

El sol es un elemento fundamental en la pintura en su relación con el caballo, debemos recordar que el uniforme que porta Bolívar en la pintura es precisamente el del ejército del Perú, pues, al llegar a Caracas lo hacía proveniente de la campaña de dicho país, donde sus pobladores originarios en la época prehispánica adoraban al sol como su máxima deidad. 

Bolívar no puede considerarse ciertamente un Dios, sin embargo, sus campañas militares atravesando distancias increíbles, cruzando valles, cumbres nevadas que parecían impenetrables, llanos, y la mayor parte de Sudamérica, bien podrían considerarse sobrenaturales; con respecto a este aspecto sobrenatural Revilla en su diccionario nos dice:

“Se le asigna un papel como centro del cielo y por ende sede de los poderes o las figuras más venerandas (…) por parecer el rey del firmamento, es un símbolo del rey humano en la mayoría de las civilizaciones. El rey, a su vez, es venerado o al menos titulado a menudo como ´hijo del sol´”.

De igual manera el sol al ser ausencia de tinieblas, también se considera como “la inteligencia cósmica”; el carácter marcial del Libertador se sincretizaba con una amplia capacidad intelectual reflejada en sus decisiones de gobierno; el único que tenía este tacto político y su capacidad militar era el Gran Mariscal de Ayacucho Antonio José de Sucre.

Para resaltar este simbolismo del culto solar y la relación del sol con Bolívar que pudo representarse el fondo oscuro, casi nocturno en que está basada la obra; la noche representaba la vivencia del imperio de las fuerzas malignas, aunque reseña el autor de este diccionario, que dentro de la concepción cristiana, la noche es vista como un tránsito hacia la salvación, aunque por supuesto, no exento de pesares; con respecto a esto podríamos decir, que ciertamente la gesta heroica del Libertador fue un tránsito si no bien a la “salvación”, lo fue hacía la Libertad, aunque como bien acotamos no fue exento de pesares, que en Venezuela fuero patentes durante los tiempos en que se hizo la pintura. Sin embargo, es importante resaltar que las obras anteriores al siglo XIX tenían un fondo oscuro en muchas ocasiones debido a una técnica para la preservación de la pintura en el óleo.

La nube vertical podría igualmente señalarse como apoyo al punto del culto solar, pues  alude a una vinculación entre el cielo y la tierra.

Por otra parte, se observa en el cuadro al Libertador empuñando una espada, lo cual, no es raro sabiendo que es el gran Libertador de América, en este caso, se puede mencionar como la espada además de ser símbolo de guerra, es también una lucha “contra poderes malignos”, incluso incluye Revilla: ”el pecado o la ignorancia”; este punto es muy atractivo, porque es obvia la lucha que Bolívar sostuvo contra la ignorancia y la superstición llevada a cabo entre otros sectores por la iglesia, y esto fue particularmente claro durante la caída de la Primera República luego del terremoto que destruyó Caracas en 1812, cuando los realistas apoyados en la superstición religiosa del pueblo declararon que aquel acontecimiento natural era obra de un castigo divino por rebelarse aquellos seres contra la representación de Dios en la tierra, el rey.

Finalmente en este análisis de la simbología, referiremos el punto del héroe que junto con el caballo es la figura predominante en la pintura:

“En la tradición griega, el héroe suele ser fruto de la unión entre un ser divino y otro humano, por lo cual recibe una condición peculiar, inferior a los dioses, pero sobrehumana. Esta se caracteriza por dotes sobresalientes, particularmente de tipo físico o guerrero, pero también intelectuales y ocasionalmente morales (…)” (subrayados nuestros)

Obviamente el Libertador contaba con todas estas facultades, ya expusimos más arriba como sus campañas militares parecían tener un tinte sobrehumano, podríamos recordar sus pasos por los andes que destruyeron toda defensa de los españoles, igualmente, señalado más arriba, las dotes sobresalientes de Simón Bolívar se muestran en su talante intelectual, lo cual es evidente en su correspondencia, tanto en su retórica como en el fondo de lo expuesto, y las facultades morales al preocuparse profundamente por la moralidad del Estado naciente y de sus gobernantes, esto es particularmente claro en el Congreso de Angostura del año 1819 cuando propuso la creación de un poder moral que cuidara al Estado y por ende la sociedad, de excesos inmorales que dañarían la salud de la república:

“Meditando sobre el modo efectivo de regenerar el carácter y las costumbres que la tiranía y la guerra nos han dado, me sentido la audacia de inventar un poder moral, sacado del fondo de la oscura antigüedad, y de aquellas olvidadas leyes que mantuvieron, algún tiempo, la virtud entre los griegos y romanos (…)”.

De esta manera podemos ver como el Libertador fue fuente de luces entre sus oficiales, conciudadanos y para la posteridad, sentando las bases para una república americana que no cayera en los vicios de las repúblicas o imperios anteriores, que conociese su propia identidad sabiendo que como explicó en el Congreso de Angostura, es un nuevo género humano; convirtiéndose el Libertador en el fuego que podría iluminar e incendiar las conciencias americanas y del mundo, por esta razón de igual manera es traicionado e intentado asesinar en varias oportunidades, siendo la más célebre la intentona de Santander el 28 de septiembre de 1828.

Estos elementos iconográficos arrojan luz sobre la pintura "Retrato de Bolívar Ecuestre", que fue entregado al Libertador en su última visita a la ciudad de Caracas en 1827, y comparan al gran estratega militar de América, con el máximo representante de su tiempo en Europa, Napoleón Bonaparte.

 

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